Hay personas que no saben cuando parar,
Aunque esten a ser inconvenientes,
Y andan en la calle, con cara de inmenso pesar,
Ni por instantes se vislumbra los dientes.
Y son esas, que llevan vida, a desdeñar,
La vida de los vecinos y la de los familiares suyos,
Pues a su cabeza conspirada, por considerar,
No descansa en cuanto lazos allí similares,
Las armadas, no considerarán, pura maldad,
Con que puedan largar, su veneno inútil,
Contra quien lucha arduamente por la verdad.
Son personas de espíritu pobre, que es feliz,
Con la desgracia ajena y todo lo que es fútil,
Y no saben, saben bien, el ser infeliz.
Jorge Humberto
Aunque esten a ser inconvenientes,
Y andan en la calle, con cara de inmenso pesar,
Ni por instantes se vislumbra los dientes.
Y son esas, que llevan vida, a desdeñar,
La vida de los vecinos y la de los familiares suyos,
Pues a su cabeza conspirada, por considerar,
No descansa en cuanto lazos allí similares,
Las armadas, no considerarán, pura maldad,
Con que puedan largar, su veneno inútil,
Contra quien lucha arduamente por la verdad.
Son personas de espíritu pobre, que es feliz,
Con la desgracia ajena y todo lo que es fútil,
Y no saben, saben bien, el ser infeliz.
Jorge Humberto